El corredor marino que protege más de 2.600 especies

El 22 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Diversidad Biológica, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de proteger la variedad de formas de vida que mantienen el equilibrio del planeta. En el Pacífico tropical, cuatro países Ecuador, Costa Rica, Colombia y Panamá llevan más de dos décadas uniendo esfuerzos para cuidar uno de los rincones más extraordinarios del océano: el Corredor Marino del Pacífico Este Tropical (CMAR).

Con 643.586 km² de áreas marinas protegidas, el CMAR tiene más de 2.600 especies de flora y fauna, muchas vulnerables y que no se encuentran en ningún otro sitio del planeta.

Este corredor mantiene aproximadamente 160 especies entre endémicas y migratorias, muchas de ellas amenazadas o en peligro de extinción, y se distingue por una extraordinaria productividad marina.

 

ada especie cuenta una historia de evolución, resiliencia y conservación

Lo que hace al CMAR único más allá de la cantidad de vida es que está conectada. El corredor protege las llamadas "migravías": corredores biológicos submarinos como la Migravía Coco–Galápagos entre Costa Rica y Ecuador, y la Migravía Coiba–Malpelo entre Panamá y Colombia. Por ellas transitan tiburones, atunes, tortugas, rayas, ballenas y muchas otras especies marinas migratorias.

 

Entre las especies prioritarias para la conservación dentro del CMAR, hay algunas que concentran la atención científica y el asombro de quienes las ven:

El tiburón martillo es quizás el símbolo más emblemático del corredor. Está actualmente en peligro crítico con alto riesgo de extinción en las próximas décadas si no se toma acción. Galápagos y Malpelo albergan algunas de las mayores concentraciones de esta especie registradas a nivel mundial. En los alrededores de la Isla del Coco se puede observar una de las mayores congregaciones de tiburones martillo del Pacífico Tropical Oriental, con individuos que viajan entre Coco, Galápagos y Malpelo.

En el caso de las tortugas marinas, son las viajeras antiguas del océano. Este corredor tiene  5 de las 8 especies de tortugas marinas del mundo, todas con algún grado de amenaza según la UICN. Son animales de ciclos de vida complejos: alcanzan la edad reproductiva entre los 30 y 50 años lo que hace crítica su protección desde etapas tempranas.

La vida silvestre nos recuerda la importancia de proteger su biodiversidad.

La ballena jorobada usa las aguas del CMAR para criar. De julio a octubre, madres y crías emergen en el horizonte de Coiba, donde también se escuchan sus cantos en las profundidades.

El pez más grande del planeta, el tiburón ballena, también recorre estas aguas. En Coiba habitan más de 33 especies de tiburones, entre ellas el martillo festoneado, el punta blanca de arrecife, el tiburón ballena y el tiburón sedoso.

De igual forma CMAR tiene más de 9.000 km² de bosques de manglares a lo largo de sus costas, equivalentes al área terrestre de Puerto Rico, que capturan carbono, estabilizan el clima local y sirven de cuna para especies comerciales.

La biodiversidad se celebra con palabras, pero también con decisiones y datos que las sustenten. Por eso, este corredor marino es prueba de que la cooperación entre naciones puede ser tan poderosa como el océano mismo y, en este Día de la Diversidad Biológica, los números hablan por sí solos: demuestran la urgencia de seguir velando por la vida marina.